Acabo de llegar de una conferencia de "Dark Matter" en Bad Honnef, al sur de Köln y Bonn, asi que he estado ausente por un tiempo del mundo Bloggero. Pero para regresar voy a escribir algo que me pasó algún tiempo atrás...
Hace buen tiempo ya, escribí sobre que "las apariencias engagnan", y como uno puede ser capaz de juzgar a la gente con solo verla. Bueno ahora me pasó algo parecido...
Estaba todo tranquilo dentro del S-Bahn, desde Damtor a Altona (lugares de por aca), apoyado a la puerta opuesta a la que se abre en las esaciones (obvio, si no me caería en todas las estaciones), no llevaba conmigo mi mp3, así que iba escuchando el sonido que me ofrecía la ciudad, sobre todo el suave y trabnquilizador crujir de las viejas vías del S-Bahn. Cuando de repente en una estación se suben unos tipos al tren, bueno, mas bien eran dos tipas y un tipo. Eran los tres más jóvenes que yo y al parecer estaban de vacaciones. Cómo lo sé?, muy fácil, estaban hablando en Espagnol, es espagnol cantadito de Espagna que uno reconoce perfectamente. Bueno, se suben al tren y se paran dentro del lugar abierto que queda entre las puertas del carro, donde no hay asientos, pero si una barra de metal (tipo cabaret) para afirmarse. Eran unos sujetos graciosos que lo estaban pasando de maravilla, comentando sobre la gente de manera "espagnola"
-"Viste a esa tia?" - dijo el tipo.
-"joder, claro!, si que estaba loca" - respondió la otra.
-"Acá hay cada loco"- dijo la otra.
De ahí que el tipo se puso a hablar cosas sobre los alemanes y que estaban todos locos y cosas bastante ofensivas, no lo hacía de manera sutil, mas bien lo habla sin ningún reparo, y bastante fuerte. Las dos tipas se pusieron algo incomodas y le pidieron al otro que se lo tomara con mas calma, ya que obviamente estaban en Alemania... de ahí el tipo les respondió:
-"que va!,"- dijo mirándo a todos lados -"si aquí ningún tio habla espagnol".
Las tipas como que se tranquilizaron un poco, y siguieron conversando... fue cuando me salto ese bichito maldadoso que tenemos dentro. Entonces cuando llegamos a la estación en que me tenía que bajar, y para puro molestar, ya que habría podido facilmente pasarlos sin decir nada, pero dije:
-"Permiso, aquí me bajo yo".
La cara de los tres cambió, y se quedaron mirándome con los ojos abiertos
-"Acaba de decir permiso"- dijo una
-"Claro!, si yo hablo espagnol"- respondí
Los tres no dijeron nada, y se qudaron con cara de avergonzados por todo lo que habían dicho. Yo me bajé con una semi-sonrisa.
Las apariencias engagnan, si!. Uno nunca sabe quién puede estar al lado tuyo, si habla el mismo idioma o si tienen secretos que tu no te podrías imaginar de esa persona!. Los tres tipos nunca pensaron que yo los entendía. Seguro a mi me ha pasado igual en mas de alguna ocación.
Ahora que lo piesno, nunca les dije que yo no era alemán.